viernes, 7 de marzo de 2008

MATAHARIS

Iciar Bollain se ha hecho un hueco con su cine reivindicativo en el difícil panorama español. Su último estreno, “Mataharis” no ha alcanzado la repercusión de su anterior título “Te doy mis ojos”, pero no por ello deja de ser interesante. Tal vez sea porque en aquella, el tema del maltrato estaba en pleno debate público... además de por las fantásticas interpretaciones. La que nos ocupa no se queda atrás en cuanto al nivel interpretativo, pero tal vez el tema sea una parte más asumida de nuestra realidad social cotidiana. Hay quien la ha acusado de oportunista, pero no puedo estar más en desacuerdo. En los últimos días muchos han reivindicado la diversidad del cine español (ella misma en un artículo en El País). En el caso de Bollain, sus mujeres protagonistas, que siempre tienen algo por lo que luchar.

Tal vez lo que más me ha llamado la atención de “Mataharis” sea la estructura de su guión. Un punto de partida en común, tres mujeres que trabajan en una agencia de detectives, al tiempo que tratan de ordenar y sobrellevar sus vidas.
Desde este punto en común, surgen tres tramas, (cada personaje con la suya) y tres subtramas, (también para cada una la suya) E aquí uno de los problemas principales del libreto, que resulta demasiado televisivo. Casi cualquier serie de la pequeña pantalla se rige más o menos por la estructura de las tres tramas. En el caso de esta, Iciar y Tatiana Rodríguez (coguionista) han tratado de que hubiese paridad entre todas las protagonistas. En el caso de Najwa, el conflicto principal lo tiene en casa con su pareja Tristan Ulloa. Luego le colocan una pequeña subtrama relacionada con la búsqueda de alguien desaparecido hace años (no me extenderé en el argumento) Es tal vez la que más peso tenga en la película, porque es la que mayor peso dramático tiene en el guión. Una madre abnegada que carga con sus dos hijos al tiempo que ejerce de detective no es fácil, más cuando un descubrimiento hace que toda la estabilidad conyugal y sobre todo la confianza se tambalee. Por otro lado, María Vázquez es una joven sin cargas familiares y con ganas de aventuras que se cuela en una empresa como infiltrada por una razón que evoluciona hacia un punto muerto, y que en realidad sirve de excusa para que se desarrolle su subtrama con Diego Martín, uno de los empleados de la empresa. Es en esta trama donde se han introducido el conflicto social mezclado con los sentimientos, donde esta protagonista tiene que elegir entre su ética profesional y lo personal. Por último, el eje o punto de apoyo “chica para todo” en que convierten el personaje de Nuria González, apoyo psicológico, nani a tiempo parcial, eficiente secretaria, que por supuesto tiene sus propios problemas conyugales, con el añadido de una subtrama de esas que ayudan a tomar decisiones difíciles. El punto de encuentro es la oficina, donde un jefe tirano y sin escrúpulos (que igual podía haber sido mujer para crear conflicto interno) hace la labor de ogro sin sentimientos que sólo vive para el trabajo.

En todas las tramas el conflicto del personaje se lleva hasta el extremo siguiendo a la perfección las normas del guión, con puntos de giro interesantes y que prometen. Pero luego la película se va desinflando al paso de los minutos hasta que llega un final descafeinado y dispar, en el que todas y cada una de las protagonistas han tomado una dirección respecto a sus vidas, como no podía ser de otra manera. Resaltar también que la trama que a priori resulta más interesante, la de Maria Vázquez, va perdiendo interés al tiempo que lo va ganado la de Nimri...

Lo más curioso, es que he echado en falta, y a pesar del intento de la directora por reflejar la realidad, otros problemas del día a día de las mujeres (y también hombres). Ni un atisbo conflicto entre las protagonistas femeninas. Nada de competitividad, los personajes masculinos sólo dibujados pero carentes de detalles de carácter. Y es que dividir en tres personajes una trama que perfectamente podía haber pasado con un solo personaje apoyado tal vez por una segundo, hace que los personajes se queden en un quiero y no puedo psicológico que sólo en momentos contados traspasan el estereotipo, que es justo en el lugar donde se quedan los masculinos. Tal vez con la excepción del de Tristan Ulloa, que está algo más desarrollado, y es por ese motivo por el que su trama gana en peso especifico. Es una pena, porque la directora se atreve con temas interesantes en los que hay mucho que rascar, integridad, celos, confianza, aburrimiento, pero al no centrar la atención en un conflicto, sino diversificarlo, la película se resiente y se dispersa, para al final precipitarse por cumplir la hora y media que exigía el metraje.

El espectador habrá ido perdiendo interés igual que lo va perdiendo la película, para quedarse con la impresión de que estaba bien, pero le faltaba algo. Tal vez para la próxima, Iciar se deje llevar por su lado más emocional, y se olvide de las estructuras dramáticas. La película probablemente le salga más descabalada (como las anteriores), pero seguro que más autentica. Y es que si algo tiene su cine y no debe perder a pesar del guión, es esa sensación de inmediatez y realismo que nos hacía ponernos en la piel de sus personajes, y que hacia grandes, sin serlos, sus trabajos anteriores.

Víctor Gualda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Margüita:
Ya lo he intentado, pero es imposible que encuentre la peli aqui.

Pero si, tengo una cierta curiosidad por descubrir la película de Bollaín. Y no es que yo sea una gran fan de su cine, pero sí que creo que Bollaín es una de las guionistas mejor documentadas del cine español. Quiero decir, que sus historias rara vez se apoyan (al menos exclusivamente) en sus realidades (o ficciones) personales. Las mujeres retratadas siempre son ellas mismas, y detrás de todo esto, hay investigación, trabajo, y después, elaboración de un guión. Y creo que esa es la clave para que sus personajes no parezcan los mismos personajes una y otra y otra y vez.

Tengo además cierta curiosidad por ver de nuevo la pareja Nimri-Ulloa. Está claro que a los directores españoles les parece que funciona ese duo. Espero que sea así, y poder cambiar esta opinión que tengo a priori de una actriz mística y una actor más bien sosaina.