viernes, 8 de agosto de 2008

LA NOCHE ES NUESTRA

Después de revisar “Sed de mal” decir que una película es buena es doblemente complicado. Cuando haces una crítica te guías por parámetros básicos como; guión, fotografía dirección. Estos parecen objetivos, pero existen varios elementos más. Entre ellos la originalidad, y la inevitable comparación. Por eso NO me atreveré a decir que “La noche es nuestra” es una mala película. Porque tiene un guión correcto. Ágil donde otras producciones fallan. Sorprendente en alguno de los giros. Con un interpretación correcta (sobre todo en los casos de Joaquin Phoenix y Robert Duvall. En cuanto a Mark Wahlberg no lo calificaré como actor, porque pertenece al selecto grupo de inexpresivos (como DiCaprio o Damon) además, comparándola con recientes estrenos en DVD, podemos decir que está a la altura e incluso por encima de otras producciones más ambiciosas... pero no es una película redonda.

El arranque me parece interesante. Por una parte me gusta la idea de la confrontación entre los mundos de los dos hermanos protagonistas. El personaje de Phoenix es un “gerente” del garito de moda de Brooklyn, que trabaja para una familia rusa. Por otro, el hermano Wahlberg es un policía con ansias de demostrar su valía, y que desde el minuto cinco ya sabes que inevitablemente va a tener que enfrentarse con su hermano. El padre de ambos, Duvall, es otro policía que a base de esfuerzo se ha colocado en lo más alto del escalafón. Me gusta además que los dos policías han conservado su apellido de inmigrantes europeos del este, Grusinsky (probablemente desde hace varias generaciones) mientras que por su parte Joaquin se ha cambiado por el de la madre, al sonar más “americano” (Green). Todos los detalles hacen presagiar que el enfrentamiento familiar por estar colocados en situaciones opuestas va a ser interesante. Más después de que tras una secuencia informativa sepamos que uno de los primos del propietario del garito en el que trabaja Joaquin está implicado en temas oscuros, y que inevitablemente eso obligará al protagonista a posicionarse. Hasta este momento todo correcto... Más que correcto con el inesperado (por inmediato) punto de giro que afecta al hermano poli Wahlberg.

A partir de este punto tal vez se precipite todo un poco, aunque conserva la esencia del buen cine policiaco. La nueva situación creada por el punto de giro y una conversación con el primo ruso-malo, hacen que Joaquin tenga que tomar una decisión. Una secuencia a la que James Gray (director y guionista) no ha sabido sacarle partido. Aquella en la que la tensión con un mechero está desaprovechada y que sirve además para dar un nuevo giro, en este caso para la vida del protagonista, que poco a poco se va transformando en el “nuevo” Joaquin. A partir de este momento todo se va al garete. Precisamente por el motivo que he aludido varias veces; querer abarcar demasiado. Pero antes, la mejor secuencia de la película. La de la inevitable persecución. El punto de vista centrado en Phoenix, mientras casi la mayor parte de la acción se desarrolla frente a sus ojos, ayudada por una fantástica postproducción de sonido, hacen de esta secuencia el clímax real de la película. A partir de este momento, la nada.

Y es que este punto de giro es el final de una película para dar paso a otra que cae uno por uno en todos los tópicos. Un desastre típico del peor cine yanqui que no tiene sentido, ni a nivel narrativo, con una de las secuencias más ridículas e injustificables del cine moderno. Aquella de “hágase policía por un día”... para coger carrerilla antes de saltar al vacío en el desastroso desenlace. Eso por no hablar de el posicionamiento moral y moralista que pierde de vista el planeamiento inicial, para distinguir en burdos estereotipos de buenos (polis) y malos (traficantes) Es decir que todas las buenas cualidades (que las tiene) se van al garete en apenas cinco minutos, y sólo la inercia y el “happy end” previsible, hacen que el espectador medio se quede con la sensación de que ha visto cine del bueno. Particularmente me quedo con ese tufillo de que la familia americana inmigrante tradicional y de varias generaciones es de mejor calidad que los recién llegados que conservan su idioma para hablar entre ellos (el idioma y la bandera son dos elementos que igualan a los americanos)... tal vez la idea sea que no hay nada más importante que la familia de uno... Igual son interpretaciones un poco llevadas al extremo, pero no entiendo sino la necesidad de implicar a los “mayores” en el desenlace.

No me quiero olvidar de la mujer de moda. Eva Mendes hace un papel soporte, y que sirve para justificar algunos puntos del guión (entre ellos el papel trascendental de la familia del que ya he hablado). Al menos me alegro de que no la hayan utilizado como excusa, y que la hayan mantenido fiel al rol que tiene de principio a fin con su propio desarrollo personal. Poco más que comentar... Que los dos protagonistas ya habían trabajado con Gray en “La otra cara del crimen” y que en los créditos Wahlberg y Phoenix aparecen como coproductores de la cinta, lo que me lleva a deducir que algo han debido tener que ver con los principales fallos del guión para lucimiento personal (aunque sólo sea porque Gray les haya querido tener contentos). Y es que al final los egos por encima del texto tienen consecuencias demoledoras para el trabajo colectivo... A no ser que seas Orson Welles.

Víctor Gualda.

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