martes, 5 de mayo de 2009

WEEDS

No me quiero cortar para definir “Weeds” como la mejor serie de la televisión desde “Los Soprano” y “A dos metros bajo tierra”. Y es que muchas han sido las pretendientes, y hay buenos ejemplos como “Mad Men”, o como la sobrevalorada “The Wire” (que particularmente me aburrió mortalmente en la primera temporada), pero para mi, esta las supera a todas de mano (a la espera de ver “In Treatment” que parece ser otra revelación, creada por Hagai Levi y en la que está involucrado Rodrigo García).

El argumento sobre el que arranca “Weeds” es sencillo. Una viuda (Mary Louise Parker) de clase media-alta, con dos hijos, tiene que dedicarse a vender marihuma para mantener su nivel de vida. Con esta premisa, y ya comenzada la trama, da comienzo la serie. En tono de comedia negra, sin importar los antecedentes, el creador Jenji Kohan nos mete de lleno en los problemas cotidianos y propios de su peligrosa profesión de esta mujer blanca, que está dispuesta a hacer lo que sea, paradójicamente ejerciendo un rol habitualmente masculino. Pero el trasfondo global va mucho más lejos. La serie le pega un repaso a la clase media acomodada americana que no deja títere con cabeza. La hierba es sólo una excusa para criticar de forma directa la hipocresía, la falsa doble moral, la estupidez de la religión (atención a la caña que le mete tanto a católicos como a judíos), el puritanismo, el racismo, la incomunicación, la falta de madurez, la eutanasia, el ejercito, la pornografía, las relaciones sexuales, la legalización de las drogas, la política y un largo etcétera que se va desarrollando a lo largo de hasta el momento cuatro temporadas (en nuestro país sólo tres editadas)

Mary Louise Parker les da sentido con su maravillosa interpretación a la cabecilla de este grupo humano asentado en la ciudad de chalets de Agrestic primero, Mayestic después, y un pueblo fronterizo finalmente. Su familia y un grupo de vecinos encabezados por la necesaria antagonista Celia Hobs (Elizabeth Perkins) darán vida frente a nuestros ojos a las miserias de su país con una pequeña muestra sociológica centrada en una comunidad.

Las dos primeras temporadas cierran una especie de bloque. Como un largo en el que todo encaja para llegar a una situación extrema. Tal vez sean las más blandas en cuanto al tono (aunque no en cuanto al fondo), aunque son las que más cohesión tienen. Los creadores huyen del realismo oscuro y sin perder el tono de comedia de situación (en realidad falsa sitcom), le imprimen una sensación de buen rollo que tal vez esté relacionado con los efectos de la maría. La tercera arranca más lenta, la crítica social es mucho más descarnada (sencillamente magistral la secuencia de la cruz robada que da luz a la plantación de maría) y se sustenta sobre los problemas políticos, administrativos con esa especie de telepredicador inmobiliario interpretado por Matthew Modine, y la necesidad de nuestra protagonista de seguir creciendo en el negocio. El final de la tercera temporada es de obra maestra. Si el fuego purifica los pecados, un incendio a gran escala purificara los de los habitantes de Mayestic. Pero los creadores supieron entender que para que la cuarta temporada tuviera sentido, había que dar un giro radical, desprenderse del lastre de personajes que no aportaban y darle un nuevo comienzo a la vida de nuestra protagonista. Por supuesto no se olvidan de los personajes que más vida le dan a la serie, y el nuevo renacer será una carga de futuro y pasado fronterizo.

El éxito deja ver más presupuesto, más escenografías, aun a riesgo de romper la monotonía endogámica que suele llevar acompañadas las sitcoms convencionales. Aun así hay que reconocer el merito de ser capaces de mantener el interés de los capítulos ,que a pesar de durar menos de media hora, están perfectamente estructurados para hacer seguir evolucionando una trama principal, y una o a veces dos tramas secundarias (en otras ocasiones para la segunda subtrama no son más que sencillos running gags). Como nada es perfecto, hay momentos, desenlaces sobre todo que se han alterado de manera algo antinatural, con reacciones que no corresponden a los roles de los protagonistas (en realidad reacciones muy humanas), en pos del efectismo, pero los guionistas saben llevar los capítulos hasta un desenlace que como buenos inventores del formato (los americanos) saben dejar en lo más alto del clímax, con nuevas sorpresas adicionales que van enganchando al espectador (sirva de ejemplo el previsible pero inesperado desenlace de la cuarta).

La serie, que se emite por cable (Showtimes) en Estados Unidos, y que sigue la estela de las HBO, ha sobrepasado la cuarta temporada y sigue agrandando su trayectoria (está claro que buscan un perfil de espectador muy específico. Demócrata, clase media, blanco, con televisiones de pago, que de alguna forma se ven reflejados en los perfiles y asumen la crítica por el tono cómico) En nuestro país se emite por Canal +, o sea que sólo unos pocos privilegiados la disfrutan, y Cuatro, con esa habilidad que tienen los programadores, la emiten los fines de semana a la una y pico de la mañana. Así que no queda otro remedio que alquilarla (a ver si La Devedeteca se anima de una vez por todas), o comprarla. Lo que puedo garantizar es que es una buena inversión que proporcionará horas de buen rollo y diversión. Por último, una reivindicación para las cadenas de nuestro país; - estaría bien si de una puta vez se respetan los formatos y no se estiran los capítulos como chicles. La duración es importante, y las series españolas de setenta minutos son un puto coñazo-.

Víctor Gualda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo sólo he visto las dos primeras completas y unos capítulos de la tercera, así que tendré que esperar un poco para ver coincido con todo lo que dices. Aunque de momento, me parece que si.
Hacía tiempo que no me cruzaba con una serie que combinara crítica-humor de una manera tan sutil. En cierto modo me recuerda a otras series de animación (tipo los Simpson, Family Guy) en lo feroz de su crítica. Pero el toque de realismo, la concatenación de los hechos, y una interpretación fantástica la hacen mucho más atractiva.
La segunda temporada me pareció bastante mejor que la primera, incluso. Supongo que el factor identificación juega ahí su rol. Pero algo me dice que en la tercera los guionistas están perdiendo un poco las riendas del realismo... Veremos.

Gracias por la recomendación. Realmente merece la pena verla.

Margüita