miércoles, 27 de junio de 2007

EL GRAN CARNAVAL - PRIMERA PLANA

EL GRAN CARNAVAL
Estamos ante la que Woody Allen llego a elevar como mejor película de la historia del cine, y esto solo para empezar... .En mi opinión “El Gran Carnaval” es el mejor “thriller político” de la historia del cine, es una crónica de los excesos a que llega un periodista por conseguir el premio Pulitzer (creo que se escribe así), para este papel no podría haber nadie mejor que Kirk Douglas maestro en la interpretación de personajes arrastrados por una deriva emocional que les lleva a situaciones extremas, incontrolables por el mismo, este tipo de papeles los desarrolló con especial maestría en películas como “El loco del pelo rojo”, “Brigada 21”, “Espartaco”, etc, pero en “El Gran Carnaval” roza la perfección.
En esta ocasión el motor de todas las acciones de nuestro protagonista es la ambición. La ambición que en esta película no toma “cuerpo” en ningún personaje, con esto quiero decir que no hay ni “jefes”, ni “organizaciones en la sombra” que le obliguen a nuestro personaje a actuar de la manera que actúa, ni siquiera el mismo es consciente de lo que está haciendo (hasta determinado punto de la película), en este sentido discrepo totalmente de aquellos que entienden esta película como ”un estudio del lado más oscuro del ser humano”. Está película no pretende analizar a ningún sujeto, todo lo contrario el protagonista es víctima de una lógica despiadada; la competencia desmedida, la búsqueda del éxito a cualquier precio, la lógica instrumental sin tener en cuenta ningún valor humano, el capitalismo en su cara más descarnada, en este sentido el personaje que interpreta Kirk Douglas es un objeto.
Una de las características del cine de Billy Wilder es la ironía y una visión ácida de lo humano, pero la extraña ausencia de estos elementos en “El Gran Carnaval” a mi modo de entender no es casual, porque en esta película no hay una reflexión sobre “lo humano” sino todo lo contrario es una reflexión sobre “aquellas creaciones humanas” que se independizan de su creador y acaban sometiéndole, esto en términos filosóficos se llama alienación.
Además de la magistral reflexión sobre la alienación en nuestras sociedades, Wilder hace un manejo de la tensión dramática inigualable, este autor que es más conocido por su especial habilidad para crear situaciones cómicas, en este película nos da lecciones de cómo se construye un thriller, no sólo no perdiendo el pulso dramático en ningún momento sino no utilizando ningún recurso fácil, ni engañando al espectador, la realidad es la que estamos presenciando y no hay ningún giro argumental para dejarnos totalmente desubicados de esa trama original (este recurso de dar un giro de 180 grados en determinados puntos de la trama, tengo que reconocer que en ocasiones y en algunos casos me genera una especial crispación, sobretodo si es una “huida” ante la falta de guión).
Con la edición de “El Gran Carnaval” en DVD tenemos la oportunidad de disfrutar de un cine que consigue como en muy pocas ocasiones articular una sólida reflexión con una estructura dramática propia del gran cine de entretenimiento norteamericano.

Eregoyan.



PRIMERA PLANA
Hace un par de semanas que se ha editado en DVD “Primera Plana” (1974) Una de las míticas colaboraciones del trío Wilder, Matthau, Lemon, y una de las últimas películas del director. Después sólo rodó “Fedora” (1978) y “Aquí un amigo” (1981) Esta última con “En bandeja de plata”(1966) y la que nos ocupa forman la trilogía de colaboraciones de los tres cómicos. “Primera Plana” es de mediados de los setenta y marca el final, por una parte de la censura en el cine americano y por otra la época de los grandes estudios. Acababan de irrumpir en el panorama unos revolucionarios con barbas, admiradores del cine de auteur frances y del neorrealismo italiano con sed de huir del encorsetamiento de los estudios y contar historias más directas, con otro estilo de rodaje, en decorados reales. Se trataban de los Scorsese, Coppola, Spielberg, De Palma etc... (aunque luego, paradójicamente, todos ellos entraron en “el juego de Hollywood”)

Como sabemos Wilder empezó su carrera en EEUU como periodista. Pero él mismo afirma que la película no tiene relación con su experiencia personal. Tal vez esta, esté más relacionada con su anterior incursión en el mundo del periodismo “El gran carnaval (1951) De hecho “Primera Plana” es un remake de la exitosa “Luna Nueva” de Howard Hawks.

Lo que hizo grande a Wilder fue su trabajo como guionista. A partir de 1934 que dirige su primera película “Curvas Peligrosas” coescribió todas sus películas con varios colaboradores. Pero la relación laboral más fructífera tal vez sea con I.A.L Diamond, coguionista de la película que nos ocupa y de otras como “El Apartamento” ó “Con faldas y a lo loco”.
Comienzo con el guión porque al igual que el propio Wilder creo que es la base de cualquier película y en concreto de esta extraordinaria obra maestra. Casi toda la película se desarrolla en escasos cinco decorados. Siendo la sala de prensa el principal. Pero lejos de hacer que la película se estreche, la escasez de decorados la hace más grande con una puesta en escena excepcional. Wilder mueve a sus actores por el escenario como piezas de ajedrez. Ello acompañado por la fuerza de estos, desde los dos protagonistas hasta una jovencísima Susan Sarandon perfecta en el papel de sufrida prometida. Tal vez la única que bajo mi punto de vista esté un poco sobreactuada en algún momento sea Carol Burnet que lleva muy al extremo el único papel dramático del film (el personaje del condenado a muerte es pura comedia).

Esta casi todo dicho. Con un guión brutal, una dirección magnifica y unos actores extraordinarios es difícil que el resultado sea malo, y menos si el director es Billy Wilder. De todas formas hay que matizar que algunas películas maravillosas con el paso del tiempo han perdido su encanto. Lo mejor de “Primera Plana” es que ha envejecido estupendamente. Los temas que aborda (en un tono de comedia, al contrario que “El gran Carnaval”) son de máxima actualidad. La deformación de la realidad por la prensa, los diferentes puntos de un mismo acontecimiento dependiendo de quien los cuente, la competencia desleal y sobre todo una crítica descarnada del uso de la prensa por intereses políticos

La película comienza con una de esas secuencias que tanto le gustan al maestro Wilder en la que un acontecimiento dramático está sacado de contexto por lo que se desarrolla alrededor. En este va a producirse la ejecución de un hombre (un comunista, uno de los miedos de la sociedad americana) que circunstancialmente ha asesinado a un policía. Pero toda la importancia y seriedad del arranque se ve arrasado por una secuencia genial que define el tono de la película, presenta a los personajes, la trama, el tema... todo en apenas quince minutos y consiguiendo que no puedas apartar la vista de la pantalla por temor a perderte alguno de los detalles de interpretación o gags del guión. La película no pierde un segundo el ritmo y antes de que te des cuenta ya te ha presentado al personaje que lleva la película. Un enamorado Jack Lemon que se ha despedido del diario "Chicago Examiner"... pero especialmente de su jefe, un Walter Matthau capaz de lo que sea por no perder a su mejor periodista en la “mejor” situación. Cuando parece que todo va a seguir su curso. El psicólogo de la prisión. Un alemán obsesionado con el psicoanálisis Dr Eggelhofer (interpretado por Martin Gabel, parodia divertidísima del psicoanálisis) consigue que el preso Earl Williams (que tiene un desconcertante parecido con el primer Woody Allen) se escape. A partir de ahí todo gira en torno a la fuga, y en como salvaguardar una exclusiva que puede ser un bombazo. Mientras, por otro lado una desesperada Peggy “Sarandon” hace lo que puede por conseguir que su futuro marido deje de una vez por todas su profesión para trabajar en una agencia de publicidad. La fuga del preso comunista no hace más que añadir elementos para que la comedia se dispare... y no contaré nada más, si no la habéis visto no os la perdáis, y si la visteis hace años volved a verla porque realmente merece la pena.

Como anécdota para terminar, sólo añadir que años después Wilder renegó de la película porque según decía.... “cuando Hetch y MacArthur (“Luna Nueva”) escribieron la historia era absolutamente actual. Es decir, es una sátira de los años veinte sobre los años veinte. Cuando se lleva al cine cincuenta años más tarde, se convierte en una película costumbrista corriente". Lo mejor es que vosotros mismos juzguéis.
Víctor Gualda.

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